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FOTO: María Arias Menchen CC

Por qué nunca más cogeré una permanencia

Nunca más volveré a aceptar un contrato con permanencia, y aquí te explico por qué.

Desaconsejo una permanencia, en prácticamente cualquier caso y cualquier circunstancia. No me malinterpretéis; creo que hay gente que puede vivir perfectamente con ello porque no tiene intención de cambiar de compañía. Para personas que tengan contratado por ejemplo un paquete completo de ADSL, fijo y móvil, puede ser engorroso hacer un cambio de compañía y suponer mucho trabajo para el ahorro potencial que después conlleva. Pero si tienes una línea móvil independiente de otro servicio: de verdad, de verdad, no te metas en una permanencia.

El consejero delegado de Yoigo, Johan Andsjö, advirtió hace ya tiempo que “España es un mercado inmaduro en el sector de la telefonía móvil” y que en 2008 se iba a desatar una guerra de precios entre compañías móviles por el impulso de las OMV (operadoras móviles virtuales). Y vaya si tenía razón. Os cuento mi caso.

“España es un mercado inmaduro en el sector de la telefonía móvil”

permanencia Delfín 20Me metí en una permanencia con Orange en 2011 a cambio de un smartphone. La tarifa, Delfín 20, ofrecía por aquel entonces 200 MB y 300 minutos (la tarifa fue aumentando posteriormente, al final eran 300 minutos y 1GB) por 20 euros más IVA (o sea, unos 24 euros). Lo peor: que ese bono de minutos incluía sólo llamadas entre las 18:00 y las 8:00 horas entre semana y fines de semana completos. Ahora parece muy poco inteligente meterse en unas condiciones así, pero entonces este tipo de ofertas eran muy habituales. Las llamadas fuera de ese horario o los excesos se tarificaban a ¡22 cént minuto! Hay tarifas internacionales mucho más baratas que eso.

La tarifa no era lo mejor, pero por aquel entonces, siendo estudiante, me valía. Fui lo suficientemente estúpida por renovar la permanencia ¡dos años más! por un smartphone (que ni siquiera es de gama alta) y consumir mis puntos acumulados. Aquí ya estaba acabando la carrera y empezado a trabajar y lo de los horarios me importaba cada vez más. Y de repente me doy cuenta que por lo que yo estoy pagando (que es un mínimo de 24 euros teóricos, pero siempre alcanzaba cerca de 30 euros por llamadas fuera de horario, que al final son una necesidad) hay tarifas “ilimitadas” como la de Amena (llamadas ilimitadas, 1GB 4G por 19,95 IVA incl.).

Al final, pagué la multa (de la que por cierto, hablaré más adelante) para cambiarme a otra tarifa de otra operadora que me ofrecía un poco más por mucho, mucho menos.

Razones para decir ‘no’ a la permanencia

– La primera razón es que no poder moverte de una operadora (o peor, de una tarifa) es una desventaja se mire por donde se mire. Puede que no te importe en el momento, pero que es una limitación es indiscutible.

– La segunda razón principal es que el mercado cambia, y cada vez más rápido. Antes se conocían las tres grandes operadoras (Movistar, Vodafone y Orange), y ahora hay OMVs de todos los gustos y colores (no sólo las que todos tenéis en mente, como Simyo, Pepephone o MásMóvil. Aquí tenéis un enlace a una lista bastante completa que hice para Comparaiso) que se conocen como ‘low-cost’.

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FOTO: Nadir Hashmi CC

Hay operadoras para todos los perfiles: si fueras por ejemplo, un estudiante de erasmus que va a pasar una temporada en España, hay una operadora llamada Álow pensada para ti (para comunidades extranjeras que estudian, trabajan o están de viaje en nuestro país) , que ofrece tarifas prepago con llamadas a países de la UE, Noruega, Suiza, Ucrania, Rusia, EEUU y Canadá a 0,14 cént/min (anda, mucho menos de lo que me costaban a mí las llamadas fuera de horario con Orange, ¿eh? 😉 )

Una oferta que ahora te parece que no está mal en un año puede verse ampliamente superada

De hecho, si tienes compromiso de permanencia en tarifa, te puedes ver atrapado en la permanencia de una tarifa que ya ni existe porque en realidad no puede competir con las actuales por ser mucho peor. Cuando todavía estaba cumpliendo permanencia con Orange, mi tarifa ya no se comercializaba. Orange misma sabía que estaba completamente desfasada (eso de atarte a unos horarios se ha quedado atrás muy rápido) y dejó de ofrecerla para poder competir con el nuevo mercado, pero sin embargo, tú, como tienes una permanencia, pues… te la comes.

En resumen: desaconsejo firmar una permanencia aunque la tarifa pueda parecer atractiva en ese momento, porque el mercado cambia cada vez más rápido y una oferta que ahora te parece que no está mal en un año puede verse ampliamente superada.

Además, la multa por permanencia, según me explicaron en Orange, va por “tramos”, de manera que es igual si me queda un mes de permanencia que tres o cuatro, porque tendré que pagar lo mismo (en mi caso han sido 40 euros a unos cinco meses de terminar, pero esta cifra no habría cambiado a un mes de terminarla).

Permanencia y móviles subvencionados

Permanencia iPhone 6 movistar

La mayoría de operadoras ya ofrecen sus tarifas (o muchas de ellas) sin permanencia a menos que cojas un móvil. Para la operadora es una maniobra muy fácil de entender: subvenciona el coste del móvil pero se asegura unos ingresos fijos durante año y medio o dos años. Amena incluso ofrece móviles subvencionados a plazos sin permanencia en la tarifa o la operadora (aunque no lo recomiendo y más abajo diré por qué).

Puede parecer que si coges el móvil subvencionado con la operadora vayas a ahorrar en el pago del móvil o incluso conseguir un móvil a 0 euros. Sin embargo, los móviles que las operadoras ofrecen gratis (ya sea portabilidad o renovación) suelen ser de gama baja y en algunos casos, un poco desfasados y no creo que compensen firmar una permanencia.

Lo que dura la permanencia en muchos casos es mucho más de lo que dura el teléfono

Primero de todo, piensa que lo que dura la permanencia en muchos casos es mucho más de lo que dura el teléfono. Cuando ha pasado un año o año y medio tu terminal ya no es lo último, tanto el software como el hardware del momento han cambiado significativamente y probablemente el teléfono tenga más de un desperfecto (por no hablar del uso de la batería), pero de todos modos habrás tenido que aguantar una permanencia y puede que aún te quede.

Además, el descuento sobre el precio final no suele ser muy importante (y si lo es, suele ser porque va ligado a una tarifa más cara, por ejemplo con Vodafone). Por ejemplo, los descuentos que ofrecen las distintas operadoras sobre el iPhone 6 con pagos únicos o a plazos y permanencia con distintas tarifas no pasan en muchos casos el 10%.

Finalmente, si quieres saber lo que realmente te vas a gastar, suma el coste de la tarifa y el del teléfono. Siguiendo una vez más el ejemplo del iPhone 6, con las principales operadoras el gasto mínimo está entre los 1.100 y los 1.300 euros (con 18 o 24 meses de servicio). Pero señalo que es un cálculo del gasto mínimo, el que vas a pagar sí o sí pero quizá sea más, porque algunas tarifas subirán cada mes por el consumo. No obstante, sería injusto comparar sin más el coste del móvil libre con el del móvil+la tarifa, porque probablemente ibas a contratar de todas formas algún tipo de servicio telefónico para usarlo (¿para qué lo quieres si no?).

Y si lo que quieres es un descuento, puedes encontrarlo (sobre el móvil libre) en páginas de ofertas (Letsbonus, Groupon…) y otros canales.

Pagos a plazos

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FOTO: Camilo Rueda López CC

Una ventaja puede ser que al poder hacer el pago a plazos, es más fácil afrontar un desembolso importante como el de un móvil de gama alta. No obstante, ten en cuenta una cosa. Estos pagos a plazos suelen ser de 24 meses, y sólo en algunos casos son personalizables (Movistar propone 30 meses para el iPhone pero pueden ser más o menos plazos según elija el cliente). Es decir, que si ahora mismo (junio 2015) cogieras el iPhone 6, cuando termines de pagarlo, probablemente estaremos ya por dos generaciones posteriores y a punto de salir una tercera. Encuentro que mucho te tiene que gustar el teléfono para firmar eso.

Y con esto no digo que esté en contra del pago a plazos. Soy la primera que no puede permitirse soltar 600-900 pavos de un plumazo (o menos, en la gama media). Pero teniendo en cuenta que estás pagando prácticamente el precio del móvil libre (quizá la diferencia sea de como mucho 50 euros), y que sitios como MediaMarkt o El Corte Inglés también ofrecen planes de pago a plazos, creo que son opciones mucho más ventajosas teniendo en cuenta que así no mezclamos el pago por el terminal con el pago por el servicio telefónico. Es decir, que para qué te vas a meter en una permanencia si puedes pagar lo mismo sin necesidad de coger una.

¿Por qué coger un móvil subvencionado a plazos con Amena no es tan buen trato, aunque no haya permanencia? Porque aunque te puedas ir cuando quieras, si te vas tendrás que abonar de golpe las mensualidades que te falten, y el ahorro sobre el precio del móvil libre es muy bajo (siguiendo con el ejemplo del iPhone 6, con Amena sólo te ahorras un euro). Así que para eso, lo mismo de antes: mejor vete directamente a MediaMarkt, Corte Inglés o cualquier otro que haga planes de pago a plazos.

Otros motivos

– Porque las operadoras venden sus móviles con un montón de apps propias que no puedes desinstalar a menos que hagas ‘root’ al teléfono (cosa que invalida la garantía). Yo ahora estoy en Yoigo y sigo teniendo ‘Mi Orange’ y otras en mi Android…

– Porque si tienes permanencia, la operadora no intenta “ganarse tu amor” con descuentos y nuevas ofertas hasta que se termina. Daba igual lo mala que fuera en 2015 mi tarifa de 2011 con llamadas limitadísimas, porque no me puedo ir si no pago.

– Porque si suben los precios de las tarifas y tú tienes permanencia, te encuentras pagando algo que no firmaste. Movistar ha hecho esto recientemente con sus líneas Fusión, y hubo vías para darse de baja sin penalización, pero el campo de acción es limitado (tienes que hacerlo antes de tal fecha, por ejemplo) y encima llamando a sus servicios de atención al cliente para que te mareen. Y en según qué modalidades de contrato de líneas móviles la letra pequeña puede estar aún más envenenada y la permanencia puede no ser anulable aunque la operadora cambie las condiciones. Al final puedes pelear y exigirlo expresamente, pero acabando ante una Junta Arbitral de Consumo, que tampoco es divertido.

 

¿Y tú? ¿Te has arrepentido alguna vez de una permanencia?

About Blanca Pou

Periodista. Si te gusta lo que hago, sígueme en Twitter en @BPouS :)

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